Espacio Social

El poeta Jacobo Regen está abandonado en el Hospital San Bernardo

Posted on: 19 diciembre 2009

Este es el testimonio de la periodista Romina Chávez Díaz del diario digital Salta 21, luego de visitar a Jacobo Regen en el Hospital San Bernardo la nota es del Miércoles 16 de diciembre de 2009:

En el servicio de atención de la entrada del Hospital San Bernardo me informan que Jacobo Regen ingresó el 9 de diciembre. Me dicen habitación 12, cama 2, Internado de varones parte clínica. Lo encuentro en habitación 2, cama 6.

La respetuosa y cordial enfermera que estaba de turno, manifiesta: “es la primera vez que viene alguien a verlo”. Le pregunto por su diagnóstico: “tiene que hablar con la doctora”- me explica. Le pregunto si ha venido a verlo la familia. “Nadie, y necesita ropa, está con la piel irritada, no tiene qué cambiarse. Hemos solicitado al Servicio Social que busquen a los familiares con la policía”. Y agrega: “la doctora le quería dar de alta pero no hay nadie que lo retire, este hombre no puede estar en ese estado”.

Don Jacobo me cuenta que sus hermanos han estado con él. Pero nadie ha ido a verlo en estos siete días. Le pregunto qué le ha pasado, cómo llegó hasta el Hospital. “Tuve un accidente”- dice. Conversamos poquito, lo importante es que quiso comer y beber agua. Las personas que lo ven desde hace varios días porque acompañan a otros pacientes, me dicen que es la primera vez que prueba bocado y bebe agua.

“Sentáte”- me pide. “No te preocupés”- lo dice varias veces. Ingiere un poco de alimentos y dos vasos de agua. Recuerda que ha escrito 11 libros y que tiene algunos poemas “sueltos” publicados en los periódicos.

“No quiero molestar”- expresa noblemente cuando le digo que voy a llamar a su familia para que lo cuiden. Y me cuenta que vive solito en la calle Mitre. Le pregunto por el hermano y me habla de su hermana también. Don Jacobo tiene 74 años, ingresó al Hospital con lo puesto y continúa de igual manera.

Trato de saber si tiene obra social y jubilación, me dice que sí. Pero con él no hay nada, ningún papel, sólo un par de zapatos, una camisa rota y un par de pantalones. Busca sus anteojos pero parece que no los lleva consigo.

Su mano es tibia, su voz está cansada y vuelve a repetirme: “no te preocupés”.

Le explico que soy periodista. Me pregunta mi nombre y recuerda que trabajó en algunos diarios con mi padre, de quien sabe que un hermano murió en un trágico accidente de avión. Conserva cierta lucidez. También habla muy bien del periodista Jesús Rodríguez: “él es tan macanudo, tan buena persona”- afirma. Me conmueve hasta los huesos y me pregunto por el destino de nuestros poetas, de mi gente, de nuestros hombres de letras.

Sigo sin entender muchas cosas. Los ojos de Jacobo me transmitieron la soledad de la vida pero también la resignación.

“Este hombre se va a morir”- me dice un señor que lo ve a diario solito y me afirma que no come ni bebe agua y que recién hoy lo hizo. Está muy delgado. “Su familia tiene dinero y tierras, él es un poeta famoso”- exclama este hombre. Averiguo si le han puesto suero, sí lo han hecho. Pero no puede sostenerse de esta manera, no llegaría a ningún buen destino.

Los ojos de Jacobo también me devolvieron el espejo de esta sociedad y en un instante sentí su ingratitud y su descuido pues no vela por nuestras queridas personas, por la gente que aportó a la Cultura, por un ser humano en condiciones denigrantes.

Esto es abandono de persona. Es inhumano, indigno. Y es inmoral e injusto.

Ver nota completa en: http://www.salta21.com/spip.php?article2753

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